Trabajar con la artista austriaca Michaela Putz en “Phantom of a Garden” fue una experiencia verdaderamente única e inspiradora.
Su obra explora la memoria, las huellas digitales y la fragilidad de nuestro entorno.
Para esta pieza, imaginó un espacio virtual en 3D habitado por plantas extintas, digitalmente resucitadas.
Mi papel fue ayudar a dar vida a esa visión creando los entornos 3D, las animaciones y las secuencias de video.
El proceso fue una colaboración profunda, situada entre la ejecución técnica y la asociación artística.
Juntos experimentamos en Blender, construyendo atmósferas que se sentían tanto inquietantes como poéticas.
Exploramos cómo podrían moverse y sentirse, en un limbo digital, plantas que ya no existen, y diseñé las secuencias de cámara y el paisaje sonoro que completaron la instalación.
Fue increíblemente gratificante ver la pieza final exhibida en espacios como Burgenland Offen y seleccionada para el Festival Internacional de Animación Tricky Women/Tricky Realities.
Ver cómo esta obra conceptual resonaba con audiencias internacionales fue un momento verdaderamente poderoso.
Para mí, este proyecto fue más que una tarea de diseño:
fue una demostración de cómo las herramientas digitales pueden expandir las posibilidades del arte, usando la tecnología para reflexionar sobre temas profundos como la memoria, la pérdida y la belleza.